{"id":546,"date":"2013-03-25T13:31:30","date_gmt":"2013-03-25T13:31:30","guid":{"rendered":"http:\/\/ntmu.net\/?p=546"},"modified":"2013-05-18T18:00:28","modified_gmt":"2013-05-18T18:00:28","slug":"asi-tambien-se-puede-morir","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ntmu.net\/?p=546","title":{"rendered":"As\u00ed Tambi\u00e9n Se Puede Morir"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0038.jpg\"><img data-attachment-id=\"545\" data-permalink=\"http:\/\/ntmu.net\/?attachment_id=545\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0038.jpg?fit=658%2C112\" data-orig-size=\"658,112\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"image003\" data-image-description=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0038.jpg?fit=300%2C51\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0038.jpg?fit=658%2C112\" loading=\"lazy\" width=\"658\" height=\"112\" class=\"alignnone size-medium wp-image-545\" alt=\"image003\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0038.jpg?resize=658%2C112\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0038.jpg?w=658 658w, https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0038.jpg?resize=300%2C51 300w\" sizes=\"(max-width: 658px) 100vw, 658px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Jaime van H.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Como todos los mortales, Juan y Catalina no se hac\u00edan ilusi\u00f3n sobre la brevedad de la vida; sab\u00edan perfectamente que la muerte es inevitable. Sin embargo les parec\u00eda que, tal vez, tendr\u00edan todav\u00eda unos cuantos a\u00f1os para disfrutar juntos del retiro y de la nueva casita que se hab\u00edan hecho. Pero, de repente, algo interrumpi\u00f3 sus planes y pensamientos\u2026<\/p>\n<p>Juan, que ya se acercaba a los 68 a\u00f1os, tuvo que someterse a una intervenci\u00f3n quir\u00fargica. Despu\u00e9s de la operaci\u00f3n el cirujano se dirigi\u00f3 a Catalina con estas palabras: \u201cSe\u00f1ora, \u00a1cu\u00e1nto lo siento!, al abrirle a su marido, encontramos un c\u00e1ncer bastante avanzado\u2026, y es inoperable\u2026 Creo que no le quedan m\u00e1s que unos meses, quiz\u00e1s medio a\u00f1o&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Fue grande el golpe para Catalina. Su primera reacci\u00f3n fue la de querer cont\u00e1rselo todo a Juan un d\u00eda pr\u00f3ximo. Pero m\u00e1s tarde lo pens\u00f3 mejor; decidi\u00f3 esperar m\u00e1s tiempo hasta que Juan, por lo menos, se repusiera de su operaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los esposos se quer\u00edan mucho y no ten\u00edan secretos el uno para el otro, as\u00ed que, de forma natural, ella se dispuso a comunic\u00e1rselo todo en el momento oportuno. Y m\u00e1s porque, siendo creyentes en Cristo, sab\u00edan a ciencia cierta que todos sus pecados hab\u00edan sido borrados. \u00a1Otro hab\u00eda muerto por ellos, es decir, en el lugar de ellos<strong>:<\/strong> Jesucristo! \u00c9l hab\u00eda dado su vida en la Cruz, para salvarles a ellos de la condenaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>Hac\u00eda ya casi 20 a\u00f1os que un d\u00eda, entendiendo bien por la Biblia lo que es el evangelio de la salvaci\u00f3n, se abrieron para ese gran Salvador. Y \u00c9l cambi\u00f3 sus vidas. Desde entonces sab\u00edan que para el aut\u00e9ntico creyente el morir, lejos de mera pena o p\u00e9rdida, es \u201cganancia\u201d. Lo sab\u00edan porque as\u00ed lo declara la Biblia.<\/p>\n<p>Cuando hab\u00eda pasado algo m\u00e1s de un mes, Catalina se sent\u00f3 junto a \u00e9l y le dijo cari\u00f1osamente, \u201cJuan, mi amor, \u00bfnunca se te ocurri\u00f3 que lo que t\u00fa tienes pudiera ser c\u00e1ncer?\u201d \u201c\u00a1Ay!\u201d, le contest\u00f3 \u00e9l, \u201c\u00bfpor qu\u00e9 usas esa palabra terrible?\u201d Pero Catalina sigui\u00f3 y con sencillez le cont\u00f3 todo lo que hab\u00eda sabido del m\u00e9dico.<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente, fue hondo el impacto de tal noticia inesperada. No obstante, siendo Juan creyente en Cristo, no tard\u00f3 mucho en sobreponerse al susto inicial. A partir de ah\u00ed, cada d\u00eda, en su cuarto-de-estar, los dos esposos se sentaban con su libro de c\u00e1nticos evang\u00e9licos. \u00bfPara qu\u00e9? Para ponerse a cantar entre los dos. Sus voces ya un poco gastadas se levantaban a Dios en alabanza por medio de los viejos cantos que, desde que se hab\u00edan convertido a Cristo, el Salvador, hab\u00edan significado tant\u00edsimo para ellos.<\/p>\n<p>Estaban acostumbrados a cantarlos siempre en reuniones con otros creyentes, pero ahora la situaci\u00f3n hab\u00eda cambiado. Estaban m\u00e1s aislados que antes en su casita nueva, y Juan ya no pod\u00eda salir a la calle. \u00bfPor qu\u00e9 no cantarlas, entonces, entre los dos? Despu\u00e9s, cuando todo hab\u00eda pasado, Catalina comentar\u00eda que aquellas horas de levantar sus voces y sus corazones al Dios de amor, se hicieron las m\u00e1s felices de su vida.<\/p>\n<p>Otra cosa que les ocup\u00f3 era el programa del entierro; \u00bfqui\u00e9n dar\u00eda la predicaci\u00f3n b\u00edblica en el tanatorio? Pronto decidieron que deb\u00edan ped\u00edrselo a su buen amigo Guillermo, un fiel creyente que les hab\u00eda sido de mucha ayuda y bendici\u00f3n a trav\u00e9s de los a\u00f1os. Y, aparte de Guillermo, uno de los cuatro hijos tambi\u00e9n deb\u00eda hablar.<\/p>\n<p>Y de cantar, \u00bfqu\u00e9? Claro, los esposos se dieron perfecta cuenta que no era tan usual, \u00a1cantar en un entierro! Pero, entre los dos, decidieron que s\u00ed, y Juan se puso a escoger cuatro de sus cantos evang\u00e9licos favoritos para la ocasi\u00f3n. Llegado el momento, aquellos cuatro se imprimir\u00edan en un folleto para que cualquier concurrente pudiera ver la letra y sumarse a los que cantaban.<\/p>\n<p>\u201cY\u201d, dijo Juan, \u201ctambi\u00e9n quisiera ponerle un pasaje de la Escritura\u201d. Ya se lo hab\u00eda pensado. Eran dos vers\u00edculos de la Segunda Carta de Pablo a los Corintios. Los quer\u00eda arriba en primera p\u00e1gina y bien visibles:<\/p>\n<p align=\"center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0056.jpg\"><img data-attachment-id=\"547\" data-permalink=\"http:\/\/ntmu.net\/?attachment_id=547\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0056.jpg?fit=626%2C163\" data-orig-size=\"626,163\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"image005\" data-image-description=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0056.jpg?fit=300%2C78\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0056.jpg?fit=626%2C163\" loading=\"lazy\" width=\"626\" height=\"163\" class=\"alignnone size-medium wp-image-547\" alt=\"image005\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0056.jpg?resize=626%2C163\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0056.jpg?w=626 626w, https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0056.jpg?resize=300%2C78 300w\" sizes=\"(max-width: 626px) 100vw, 626px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Raz\u00f3n ten\u00eda, porque en su mismo cuerpo se notaban cada vez m\u00e1s los estragos del c\u00e1ncer que por dentro le consum\u00eda. Es decir, seg\u00fan el pasaje citado, la <em>\u201cmorada terrestre, este tabern\u00e1culo\u201d, <\/em>se estaba deshaciendo. Juan estaba preparado para la \u201cmudanza\u201d de esta <em>\u201cmorada terrestre\u201d, <\/em>la que estaba quedando en la ruina, a la <em>\u201ccasa no hecha de manos, eterna, en los cielos\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Una cosa de mucho \u00e1nimo para ellos fue la llegada de Mar\u00eda, la \u00fanica hija del matrimonio. Vino para asistir a su mam\u00e1 con todas las cosas de la casa, aunque su propia familia numerosa tuviera que apa\u00f1arse un poco de tiempo sin ella\u2026<\/p>\n<p>Mientras tanto, la noticia, corriendo por todos lados, hizo que empezaran a llegar los visitantes, los que quer\u00edan ver a Juan mientras pod\u00edan, algunos de lejos. Quer\u00edan despedirse de \u00e9l, darle alg\u00fan \u00e1nimo\u2026 Hab\u00eda antiguos colegas, vecinos, familiares y, sobre todo, hermanos en la fe de Cristo.<\/p>\n<p>Lo curioso es que Juan, que nunca hab\u00eda sido hombre de muchas palabras, ahora, debilitado y todo, y permanentemente en cama, ten\u00eda para todos una palabra animadora de gozo y esperanza. Es decir, los que se sentaban al lado de su cama para animarle, sal\u00edan luego animados por \u00e9l. As\u00ed le pas\u00f3 a Gerardo, antiguo compa\u00f1ero que por cuestiones del transporte p\u00fablico no pudo quedarse mucho. Qued\u00f3 profundamente impactado cuando, en el momento de la despedida, Juan le dijo: \u201cF\u00edjate, Gerardo, ahora estoy sintiendo el apret\u00f3n de tu mano, \u00a1pero pronto el mismo Salvador me estar\u00e1 dando su apret\u00f3n de bienvenida! \u00a1Qu\u00e9 cosa grande, Gerardo!\u201d<\/p>\n<p>Es la maravilla de un Salvador vivo en el coraz\u00f3n, que vence la frialdad y la oscuridad y el terror de la muerte\u2026 D\u00edas despu\u00e9s Juan dej\u00f3 de hablar, ya no pod\u00eda formular palabras, pero le qued\u00f3 un poquito de fuerza en los brazos. Con este poquito le dio a Catalina un \u00faltimo abrazo de despedida. Era para decirle: \u201cNo te aflijas, \u00a1pronto estaremos juntos otra vez, en la otra orilla, en la presencia del Salvador!\u201d Despu\u00e9s cay\u00f3 en coma, y a los pocos d\u00edas falleci\u00f3.<\/p>\n<p>En el entierro hab\u00eda mucha gente. Unos cuantos quedaron extra\u00f1ados de que un entierro pueda ser cosa gozosa, donde incluso se cante. A Catalina a veces se le ve\u00eda una l\u00e1grima; entonces ella dec\u00eda: \u201cSi veis que yo llore, sabed que no lloro por Juan. \u00c9l est\u00e1 muy bien, mil veces mejor que nosotros aqu\u00ed. Si lloro es por m\u00ed misma. Es que le echo de menos tanto&#8230;\u201d<\/p>\n<p>La pl\u00e1tica b\u00edblica de Guillermo y el testimonio del hijo, todo fue escuchado con mucha atenci\u00f3n. Al finalizar, muchos se marcharon con una silenciosa alabanza en sus corazones al Dios que hace maravillas; otros se fueron con un hondo sentido de extra\u00f1eza, dici\u00e9ndose: \u201c\u00a1Vaya entierro raro!\u201d No obstante, una semilla de nueva vida qued\u00f3 sembrada en todos los corazones. Quiz\u00e1s ya haya brotado para dar mucho fruto\u2026<\/p>\n<p>Seguro que, al leer este relato, en tu coraz\u00f3n tambi\u00e9n cayera alguna semilla. Es que la muerte no est\u00e1 muy distante de <strong><em>ninguno<\/em><\/strong> de nosotros. \u00a1Tu hora tambi\u00e9n est\u00e1 por llegar! \u00bfCaptaste que NO hace falta que tu muerte y entierro sean de estos tristes que no ofrecen ninguna esperanza? \u00bfQu\u00e9 no es cuesti\u00f3n de ser \u201creligioso\u201d y morir \u201creligioso\u201d? \u00bfQu\u00e9 nada tiene que ver con todo lo tradicional? Toma la Biblia; lee el Nuevo Testamento sobre todo. All\u00ed vas a tener un encuentro con ese gran Salvador. Luego, con todos tus pecados borrados, estar\u00e1s preparado para la vida y para la muerte.<\/p>\n<p align=\"center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0072.jpg\"><img data-attachment-id=\"548\" data-permalink=\"http:\/\/ntmu.net\/?attachment_id=548\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0072.jpg?fit=623%2C117\" data-orig-size=\"623,117\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"image007\" data-image-description=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0072.jpg?fit=300%2C56\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0072.jpg?fit=623%2C117\" loading=\"lazy\" width=\"623\" height=\"117\" class=\"alignnone size-medium wp-image-548\" alt=\"image007\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0072.jpg?resize=623%2C117\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0072.jpg?w=623 623w, https:\/\/i0.wp.com\/ntmu.net\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/image0072.jpg?resize=300%2C56 300w\" sizes=\"(max-width: 623px) 100vw, 623px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"sharedaddy sd-sharing-enabled\"><div class=\"robots-nocontent sd-block sd-social sd-social-icon-text sd-sharing\"><h3 class=\"sd-title\">Share this:<\/h3><div class=\"sd-content\"><ul><li class=\"share-facebook\"><a rel=\"nofollow noopener noreferrer\" data-shared=\"sharing-facebook-546\" class=\"share-facebook sd-button share-icon\" href=\"http:\/\/ntmu.net\/?p=546&amp;share=facebook\" target=\"_blank\" title=\"Click to share on Facebook\"><span>Facebook<\/span><\/a><\/li><li class=\"share-linkedin\"><a rel=\"nofollow noopener noreferrer\" data-shared=\"sharing-linkedin-546\" class=\"share-linkedin sd-button share-icon\" href=\"http:\/\/ntmu.net\/?p=546&amp;share=linkedin\" target=\"_blank\" title=\"Click to share on LinkedIn\"><span>LinkedIn<\/span><\/a><\/li><li class=\"share-twitter\"><a rel=\"nofollow noopener noreferrer\" data-shared=\"sharing-twitter-546\" class=\"share-twitter sd-button share-icon\" href=\"http:\/\/ntmu.net\/?p=546&amp;share=twitter\" target=\"_blank\" title=\"Click to share on Twitter\"><span>Twitter<\/span><\/a><\/li><li class=\"share-print\"><a rel=\"nofollow noopener noreferrer\" data-shared=\"\" class=\"share-print sd-button share-icon\" href=\"http:\/\/ntmu.net\/?p=546\" target=\"_blank\" title=\"Click to print\"><span>Print<\/span><\/a><\/li><li class=\"share-end\"><\/li><\/ul><\/div><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jaime van H. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Como todos los mortales, Juan y Catalina no se hac\u00edan ilusi\u00f3n sobre la brevedad de la vida; sab\u00edan perfectamente que la muerte es inevitable. 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